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Nizar Qabbani : l’engagement et l’amour, qui ne font qu’un corps de beauté Cristina Castello
Nizar Qabbani
(Damas –Syrie, 1923 – Londres 1998)
« Je lis ton corps et… me cultive »
« Je suis pour le terrorisme »
© Rashm Widjam
De terrorisme on nous accuse
Si nous osons prendre défense
De notre femme et de la rose
Et de l'azur et du poème
Si nous osons prendre défense
D'une patrie sans eau sans air
D'une patrie qui a perdu
Sa tente et sa chamelle
Et même son café noir.
De terrorisme on nous accuse
Si nous osons prendre défense
De la crinière
De la reine de Saba
Des lèvres de Maysoun
Des noms de nos plus belles filles,
Du khol qui de leurs cils
En pluie retombe
Comme une chose révélée.
Certes vous ne trouverez pas
En ma possession
De poésie secrète
Ni de parler énigmatique
Ou des ouvrages clandestins,
Et par devers moi je ne garde
Aucun poème traversant
La rue, caché derrière son voile.
De terrorisme on nous accuse
Quand nous décrivons les dépouilles
D'une patrie
Décomposée et dénudée
Et dont les restes en lambeaux
Sont dispersés aux quatre vents…,
D'une patrie
Cherchant son adresse et son nom…
D'une patrie ne conservant
De ses antiques épopées
Que les élégies de Khansa…,
D'une patrie
Où ni le rouge, ni le jaune, ni le vert
Ne teignent plus les horizons…,
D'une patrie qui nous défend
D'écouter les informations
Ou d'acheter quelque journal…,
D'une patrie où les oiseaux
Sont censurés dans leurs chansons,
D'une patrie où, terrifiés,
Les écrivains ont pris le pli
D'écrire la page du néant…,
D'une patrie
Qui ressemblerait dans sa forme
A la poésie
Dans notre pays
Sorte de langage égaré
Improvisé
Sans aucun lien avec les êtres
Sans aucun lien avec leur terre
Ni avec les problèmes
Dans lesquels ils se débattent vainement,
D'une patrie allant pieds nus
Et sans aucune dignité
Vers la paix négociée…
D'une patrie
Où les hommes pris de panique
Ont fait pipi dans leurs culottes
Et où ne restent que les femmes.
Le sel amer est dans nos yeux
Et sur nos lèvres,
Il est dans nos propres propos.
Notre âme a-t-elle été touchée
De stérilité héritée
Léguée par la tribu Kahtane.
Dans notre nation,
Il n'y a plus de Mu'awya
Plus de Abu Sufiane
Plus personne pour crier « Gare » !
A la face de ceux qui ont abandonné
A autrui notre foyer
Et notre huile et notre pain
Transformant notre maison
Si heureuse en capharnaüm.
Il ne reste plus rien de notre poésie
Qui n'ait sur le lit sur tyran
Perdu sa virginité.
Du mépris nous avons pris
Le pli de l'habitude.
Que reste-t-il donc de l'homme
Lorsqu'il s'habitue au mépris ?
Je recherche dans les feuilles de l'Histoire
Usaman Ibn Munkid
Okba Ibn Nafi',
Je recherche Omar,
Je recherche Hamza,
Et Khalid chevauchant
Vers la Grande Syrie,
Je recherche al Mu'tacim
Sauvant les femmes
De la barbarie des envahisseurs
Et des furies des flammes,
Je recherche dans ce siècle attardé
Et ne trouve dans la nuit
Que des chats apeurés
Craignant pour leur personne
Le pouvoir des souris.
Avons-nous été atteints
De nationale cécité ?
Ou bien tout simplement
Souffrons-nous de daltonisme ?
De terrorisme on nous accuse
Quand nous refusons notre mort
Sous les râteaux israéliens
Qui ratissent notre terre
Qui ratissent notre Histoire
Qui ratissent notre Évangile
Qui ratissent notre Coran
Et le sol de nos prophètes.
Si c'est là notre crime
Que vive le terrorisme !
De terrorisme on nous accuse
Si nous refusons que les Juifs
Que les Mongols et les Barbares
Nous effacent de leur main.
Oui, nous lançons des pierres
Sur la maison de verre
Du Conseil de Sécurité
Soumis à l'empereur suprême.
De terrorisme on nous accuse
Lorsque nous refusons
De négocier avec les loups
Et de tendre nos deux bras
A la prostitution.
L'Amérique
Ennemie de la culture humaine
Elle-même sans culture,
Ennemie de l'urbaine civilisation
Dont elle-même est dépourvue,
L'Amérique
Bâtisse géante
Mais sans murs.
De terrorisme on nous accuse
Si nous refusons un siècle
Où ce pays de lui-même satisfait
S'est érigé
En traducteur assermenté
De la langue des Hébreux.
* * *
Nizar Qabbani, el compromiso y el amor, que son el mismo cuerpo: la belleza
Cristina Castello
Nizar Qabbani
(Damasco, Siria, 1923 – Londres 1998)
« Han caído las últimas paredes de la vergüenza. /Nos alegramos... y bailamos/ y nos bendecimos con la firma de la paz de los cobardes /ya nada nos asusta /ni nada nos avergüenza »
«Estoy con el terrorismo»
© Rashm Widjam
Nos acusan de terrorismosi defendemos la rosa... y la mujer
y la poesía meritoria
y el azul del cielo
de un país en cuyo espacio no queda
agua ... ni aire
No queda en él ni una tienda... o camella
o café negro
Nos acusan de terrorismo
si escribimos sobre los restos de una patria
desplazada, separada y gastada
cuyos pedazos se esparcen en trozos.
De una patria que busca su destino
y de una nación que no tiene nombres.
De una patria de la que no queda de sus primeras grandes poesías
sino las poesías de Al-Jansa
De una patria en la que no queda en su horizonte
libertad roja.. o azul o amarilla.
De una patria que nos prohíbe comprar el periódico
o escuchar las noticias
de una patria en la que a todos sus pájaros
se les prohíbe siempre cantar.
De una patria...
en la que sus escritores se acostumbraron a escribir
de tanto terror...
en el aire.
De una patria
que camina hacia las negociaciones de paz
sin honor
y sin zapatos.
De una patria
cuyos hombres de miedo se han orinado sobre sí mismos
y no queda más que las mujeres.
La sal... está en nuestros ojos...
la sal... está en nuestros labios
la sal... está en nuestras palabras
¿acaso la sequía está en nuestras almas
como una herencia que nos viene de la tribu de Qahtán?
y ni siquiera en nuestra nación queda Mu áwiya...
ni Abu Sufyán
ni queda quien dice no
en el rostro de quien renuncia
a nuestra casa... y a nuestro pan... y a nuestro aceite
y convirtieron nuestra historia floreciente...
en una tienda.
No queda en nuestra vida ni un poema
que no haya perdido su honradez
en la alcoba del sultán.
Nos hemos acostumbrado a nuestra ofensa
¿Qué queda del hombre
cuando se acostumbra a la insignificancia?
Busco en los archivos de la historia
a Usamát Bin Munqit
y a Uqbat Bin Nágic
a Umar ... o Hamza
busco a Mucataem bin-llah
a Jallid que se arrastra hacia Al Sazam
para salvar a las mujeres del salvajismo de la ofensa
y de las lenguas del fuego
Busco a los hombres del fin del tiempo
y no veo en la noche salvo gatos miedosos
cuyas almas sólo temen
el poder de las ratas.
¿Acaso nos atacó una ceguera nacional?
¿O nos quejamos de la ceguera de los colores?
Nos acusan de terrorismo
si rechazamos nuestra muerte
con las escobas de Israel
que destruyen nuestra tierra
que destruyen nuestra historia
que destruyen nuestra Biblia
que destruyen nuestro Corán
que destruyen las tierras de nuestros profetas.
Si fuera esta nuestra culpa
¡Qué hermoso es el terrorismo!
Nos acusan de terrorismo
si rechazamos borrarnos...
entre las manos de los mongoles... y los judíos... y los bárbaros
si tiramos una piedra
en el cristal del Consejo de Seguridad que
ocupó el César de los Césares
Nos acusan de terrorismo
si rechazamos negociar con el lobo
y tendemos nuestra mano a una prostituta
América
está contra las culturas de la humanidad
y ella no tiene cultura
Está contra las civilizaciones de las civilizaciones
y ella no tiene civilización.
América es un edificio gigante
que no tiene paredes
Nos acusan de terrorismo
si defendemos la tierra
y el honor de la arena
si nos rebelamos contra la violación del pueblo
y nuestra violación
si protegemos las últimas palmeras
de nuestro desierto
y las últimas estrellas de nuestro cielo
y las últimas letras de nuestros nombres
y las últimas gotas de leche en los pechos de nuestras madres
Si fuera ésta nuestra culpa
¡Que hermoso es el terrorismo!
Yo estoy con el terrorismo
si puede salvarme
de los inmigrantes de Rusia
y Rumania, Hungría y Polonia.
Yo estoy con el terrorismo
si puede liberar a Cristo
y a la Virgen María
y a la Ciudad Sagrada
de los mensajeros de la muerte y de la ruina.
Ayer
estaba la calle nacional en nuestros países
relinchando como un caballo
y estaban las plazas como ríos
desbordados de vitalidad
y después de Oslo
no quedaron dientes en nuestra boca
¿Acaso nos hemos convertido en un pueblo
de ciegos y de mudos?
Nos acusan de terrorismo
si defendemos con toda la fuerza
de nuestra herencia de poemas
de nuestra pared nacional
de la civilización de la rosa
de la cultura de plantas en nuestras montañas
y de los espejos de ojos negros.
Nos acusan de terrorismo
si defendemos con nuestra escritura
el azul del mar
el olor de la tinta
y de la libertad de la letra
y la santidad del libro
Estoy con el terrorismo
si puede liberar al pueblo
de los crueles y de la crueldad
y salva al hombre del salvajismo de lo humano
y devuelve los limones y el olivo y el jilguero
al sur del Líbano
y devuelve la sonrisa al Golán
Estoy con el terrorismo
si puede salvarme del César de los judíos
o del César de los romanos
Estoy con el terrorismo
mientras este nuevo mundo
está dividido en dos mitades
entre América e Israel.
Estoy con el terrorismo
con todos los poemas y la prosa que tengo
y los colmillos
mientras este nuevo mundo
está en manos de un carnicero.
Estoy con el terrorismo
mientras dure este nuevo mundo
que nos clasificó
en el género de las moscas.
Estoy con el terrorismo
si el congreso de los senadores en América
tiene en sus manos
el juicio final
y es él quien decide la remuneración: el premio y el castigo.
Estoy con el terrorismo
mientras este nuevo mundo
odia desde sus entrañas
el olor de los beduinos.
Estoy con el terrorismo
mientras este nuevo mundo
quiere degollar a mis hijos
y tirar sus restos a los perros.
Por todo esto
levanto mi voz en alto
estoy con el terrorismo
estoy con el terrorismo
estoy con el terrorismo.
....................
«La autoridad y el gorrión»
Recorro la nación árabe
para leer a la gente mis versos
pues estoy convencido
que la poesía es el pan que los alimenta
convencido -desde un principio-
que los versos son peces,
y que el agua, es la gente...
Recorro la nación árabe
llevando un sólo cuaderno.
De un puesto de guardia me envían a otro
Yo, en mi bolsillo, no llevo mas que un gorrión...
El oficial me detiene
y exige su pasaporte
porque en mi tierra las palabras necesitan
de un permiso para pasar.
Permanezco malgastando las horas
en la espera,
contemplo los sacos de arena.
Las lágrimas son mares en mis ojos.
Frente a mí, un anuncio
habla de un sólo país
de un sólo pueblo
y yo, sentado aquí, como las ratas,
mientras vomito mis tristezas...
y pisoteo todos los símbolos de tiza,
permanezco a las puertas de mi país,
apartado...
Como una copa rota.
Traducción de Manuel Jiménez Lucena

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